Lo que pasó aquella mañana
Los bomberos del parque de San Vicente recibieron el aviso a las 6:52. Cuando llegaron, la nave ya estaba llena de humo, pero la estructura aguantó. El dueño del taller, Vicente Alcaraz, de 58 años, había abierto a las 6:30 como cada día y estaba solo. Salió por su propio pie, con una intoxicación leve que se trató en el Hospital General de Alicante y no requirió ingreso.
Los vecinos del número 39 y del 43 bajaron a la calle en pijama. Carmen Pastor, de 71 años, vive en el segundo piso del 39 y recuerda que el humo entraba por la rejilla del baño. "Pensé que era la caldera", dice. La Policía Local cortó el tráfico entre la avenida de Novelda y la plaza de la Viña durante cinco horas.
El incendio no pasó de ahí. No hubo heridos graves, no se quemó ningún vehículo y el seguro cubrió la reparación del local, que reabrió el 2 de mayo.
La revisión eléctrica del bloque
Lo que cambió después no se ve en las fotos del día. En abril de 2024, la comunidad de propietarios del número 39 pidió una revisión eléctrica completa del edificio, construido en 1974, y la empresa que la hizo encontró que el 60% de las tomas de tierra de los pisos no cumplían la normativa vigente. Fueron cuarenta y dos viviendas revisadas y veintiséis con alguna deficiencia.
La derrama para arreglarlo fue de 1.180 euros por piso, aprobada en junta el 11 de junio de 2024 con 31 votos a favor y 9 en contra. Tres vecinos pidieron fraccionarlo en seis meses y la administradora lo aceptó sin recargo.
No es una cifra que se diga en voz alta en el portal, pero está en las actas.
Desde entonces, la comunidad guarda el certificado de la instalación en un archivador metálico junto a los buzones, y cualquier propietario puede consultarlo.
El registro que ahora existe en Carolinas
La asociación de vecinos de Carolinas Altas, que agrupa a unos 640 hogares, empezó en septiembre de 2024 un registro voluntario de locales con actividad industrial o artesanal en plantas bajas. La idea salió de una reunión en el centro social de la calle Alonso de Ercilla, con veintitrés asistentes.
Hoy el registro tiene 38 locales apuntados: dos panaderías, cuatro talleres de reparación de bicicletas, una imprenta pequeña y varios almacenes sin atención al público.
María Teresa Ferrer, presidenta de la asociación desde 2022, explica que el objetivo no es denunciar a nadie sino saber a quién llamar si vuelve a pasar algo parecido. "Antes no sabíamos ni quién tenía las llaves del bajo del 41", afirma. El registro es una hoja de cálculo y un teléfono, nada más.
Lo que no ha cambiado
El taller de la calle San Vicente 41 sigue abierto. Vicente Alcaraz volvió a trabajar en mayo de 2024 y hoy tiene dos empleados, uno más que antes del incendio. Dice que el cuadro eléctrico nuevo le costó 3.400 euros y que desde entonces contrata una revisión anual, en febrero.
En el número 39, la derrama se pagó y las obras terminaron en noviembre de 2024. Carmen Pastor sigue viviendo en el segundo. No se ha mudado nadie del bloque por este asunto, según el acta de la última junta, de enero de 2026.
El tráfico en la calle San Vicente volvió a la normalidad el mismo día del incendio, a las 11:40.